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Soy un gran admirador de Sherlock Holmes. Todo el mundo asocia a este famoso personaje de ficción con aventuras detectivescas y misterios que resolver, pero en ellas hay mucho más. Estas historias contienen una gran cantidad de enseñanzas espirituales, y éste es precisamente uno de los aspectos más interesantes de nuestro detective y consultor. Mi intención es demostrar que Sherlock Holmes, además de un excelente investigador, es un gran maestro espiritual; de hecho, me referiré frecuentemente a Holmes como el Maestro. Es muy curioso que se hayan realizado tantos estudios sobre muchos de los temas relacionados con este personaje: técnicas detectivescas, conocimientos en ciencias químicas, biografías, lógica… En cambio, por lo general se deja en un segundo plano el aspecto que justamente pretendo desarrollar en este pequeño ensayo, a pesar de que, en realidad, constituye uno de los elementos básicos de nuestro héroe: su espiritualidad.



Ecología mental



